No soy mucho del Nuevo Herald. Descargo a diario el PDF de su edición impresa solo porque, por razones de trabajo, intento estar informado de lo que acontece en la ciudad. No me gusta su diseño. Su uso de la tipografía es anárquico. Los titulares saltan alocados de una tipografía a otra, como si los empujaran hasta el siguiente bloque de texto. El cabezal, por su parte, parece acabado de regresar del pasado. Por lo demás, ya me he adaptado al formato tipo sábana (broadsheet). Solía preferir el tabloide, pero ya me da lo mismo. El primero suele asociarse con un periodismo serio, de corte tradicional, mientras que el segundo se ve más en periódicos sensacionalistas. En Europa, donde pasan de casi todos los statements, prefieren el Berliner, de dimensiones intermedias.
El Nuevo Herald de hoy trae tres noticias que me han dado alguna gracia. Vamos con la primera. Tiene que ver con el mundo del arte: cien elefantes toman el sol de Miami Beach. Son elefantes de madera, parte de La Gran Migración de Elefantes, una instalación de arte que promueve, celebra o impulsa la coexistencia entre los seres humanos y la vida silvestre. Esta aventura migratoria —una colaboración entre artesanos, artistas e instituciones— comenzó en Nilgiri, India, donde la idea tomó forma y se construyeron los elefantes. Este conjunto escultórico ha sido llamado por algún entusiasta 'una instalación que te deja sin palabras'.
Lo primero que me resultó simpático es el nombre de la principal fiduciaria del proyecto: Ruth Ganesh, quien es también fundadora de The Real Elephant Collective. Es ella de las que afirma que 'cuando las personas ven la instalación quedan paralizadas... lo más grande'. Qué coincidencia que una de las deidades más veneradas del hinduismo, el dios de la sabiduría y el removedor de obstáculos por excelencia, sea conocido como Ganesh —o Ganesha o Ganapati—. Esta deidad se representa con una cabeza de elefante sobre un cuerpo humano ostensiblemente barrigón. Si la cabeza alude a la inteligencia y la capacidad de discernimiento, la 'gran barriga' es signo de generosidad y de la capacidad de aceptar lo bueno y lo malo de la vida con ecuanimidad. Los que me recriminan el peso: ¡tomen nota!
Este proyecto ha estado desarrollándose durante más de una década, provocando, más allá de la parálisis momentánea de sus espectadores, un diálogo inaudible sobre el balance entre civilización y naturaleza. Las esculturas están hechas de lantana, una maleza invasora de los bosques de la India, como nuestro marabú, pero más hindú. El proyecto ha dado empleo a una cantidad considerable de artesanos locales y cada escultura está inspirada en un elefante real. Eso dice Ganesh. Antes de llegar a Miami, La Gran Migración de Elefantes recorrió Londres en 2021, hizo una parada en el Jardín Botánico Lalbagh en Bangalore a principios de este año y visitó Newport, Rhode Island, y la ciudad de Nueva York como parte de su viaje a los Estados Unidos. Toda la manada está a la venta y las ganancias se destinarán a apoyar a organizaciones conservacionistas de todo el mundo. Supongo que una parte de ellas se destine a pagar los pasajes, las meriendas, el hospedaje y otros gastos artísticos. Es fabuloso cómo explican que el proyecto se ha comprometido a combatir el cambio climático a través de iniciativas como la conversión de lantana en biocarbono, y que ha creado cientos de puestos de trabajo para las comunidades indígenas, mientras captura carbono.
¿Y la noticia? Una pareja tuvo sexo en la madrugada de hoy encima de uno de los elefantes. La reportera Madeleine Marr nos cuenta que fue sexo "bullicioso". Los amantes fueron sorprendidos por un guardia de seguridad atraído por espectrales y desgarradores gemidos. Al ser enfocados con una linterna, los amantes bajaron y se adentraron en las sombras. No fueron arrestados a pesar de que tener sexo está prohibido en Florida. En público, quiero decir.















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